Ojalá alguna mujer me lo hubiera dicho
Ojalá alguna mujer me lo hubiera dicho
a mis veintipico.
Ojalá alguna mujer me lo hubiera dicho
para darme cuenta de que yo no era la única,
de que otras habían tomado la misma decisión.
Ojalá alguna mujer me lo hubiera dicho
a mis veintipico,
para conocer su experiencia,
para saber que estaba bueno vivir así,
para no sentir tanta culpa y tanta deuda
(vaya a saber con quién).
Definirme por la positiva

“No conoces el amor verdadero hasta que tenés un hijx. Es un amor que nunca antes sentiste, más grande que todo.” Frases como esta me han dicho muchas veces. Cómo se contesta a semejante rebaje de mi existencia?
Otras mujeres me imponen una carrera contrarreloj y aún tienen esperanzas de que alcance su meta. “41 años tenés? Pareces más chica. Todavía estás a tiempo”, me alientan. “Congelaste óvulos?”.
El manual y las posibilidades.

Y les niñes llegan con una agenda bajo el brazo…. para sus mamás. Está escrito en esas páginas lo que ocurrirá de ahora en más, a saber: alimentar, bañar, lavar, cocinar, vestir, desvestir, sonrisas, llantos, abrazos, suavidad, ternura, alegrías, preocupaciones, insomnios, cansancio, postergaciones. Durante largos años, vendrán días y noches de “tiempo compartido”, con una clara prioridad: esa o ese que acaba de llegar.
Los padres, al infinito.

Hablamos de nuestros padres, de, los de nuestres hijes, de esos varones a nuestro alrededor que alegremente traen vida de la que no se hacen cargo y hablamos de un el sistema social (pero sobre todo político y económico) organizado para convencernos y educarnos para vincularnos con ellos, “elegirlos”, sostenerlos, “perdonarlos” y encima hacernos creer que la culpa de que no nos hayan cuidado o no cuiden a su descendencia en el presente, es nuestra. O que si hay uno por ahí que hace lo que cualquier madre, es un héroe merecedor de aplausos y miradas condescendientes.
Una Angela para mi soledad
Por Angela Laura Pasaron varios años desde que escribí “Hasta la vista, baby” y si tuviera que poner un título a la relación con mi padre desde entonces, sería silencio. Prácticamente no hubo comunicación. No obstante, mis sentimientos hablaban: incredulidad, bronca, desconcierto, lástima. Se mezclaban, existían y aparecían en el momento menos pensado. Todo venía […]
HIJO DEL VIENTO
Cuando mi mamá se fue me dio un beso en la frente y una estampita de la virgen María, que es la mamá del niño Jesús.
Mal de muchas
Los domingos suele venir mi hermana con su familia. Tres niños tiene. Mis sobrinos. Los dulces nietecitos de mi madre. Todo es un alboroto, desde las compras del día anterior hasta la hora en que se van. Pero sirve de evasión esa visita para soportar el agobio de los almuerzos las dos solas. Nuestros almuerzos de domingo suelen terminar con la frase, Al menos un hijo hubieras tenido.
Derroche
Todo bien, sí. Mamá está bien, perfecta. A su manera, claro. ¿Tampoco? Pensé que aparecías de vez en cuando, que los llamaba. Es un desastre como yo entonces, qué cosa.
DE CARA AL SOL
El día en que me recibí, llevaba un saco largo que caía en gajos como una capa, de color rojo fuego, y el pelo largo y suelto como una bruja, una amazona. También, estaba que la emoción y la alegría no me cabían en el cuerpo. Fue en la cena que tuve con mi familia esa noche, después del dictamen de “diez con recomendación para publicar”
No alcanza con nuestra existencia
Tenés que tener un hijo en la vida, aunque sea uno, amiga. ¿No viste la vida que tienen las mujeres que no tienen hijos?
Me dijo una amiga hace varios años, mientras comíamos milanesas con papas fritas en un bar de Avenida San Martín.