DE CARA AL SOL

El día en que me recibí, llevaba un saco largo que caía en gajos como una capa, de color rojo fuego, y el pelo largo y suelto como una bruja, una amazona. También, estaba que la emoción y la alegría no me cabían en el cuerpo. Fue en la cena que tuve con mi familia esa noche, después del dictamen de “diez con recomendación para publicar”