De Natalia Accossano Pérez
Hace poco me dijeron que era egoísta y aclararon “pensás mucho en vos misma”. Esto, salido de la boca de alguien querido, alguien en quien confío, alguien que pretendía cuidarme, me hizo mucho daño ¿Egoísta? No era la primera vez que me lo decían; no era la primera vez que me hacía daño; no era la primera vez que me ponía a dudar mí misma, de mis decisiones. Pero esta vez fue diferente, hubo algo en esa frase aclaratoria que me sirvió de balsa para no naufragar en ese mar de culpa: pienso mucho en mí misma.
Y sí, la verdad es que últimamente pienso mucho más en mí misma; pienso primero y antes que en nadie en mí misma, y me tomó mucho (tortuoso, terrible, aterrador) trabajo llegar a este lugar, a este “egoísmo”.
Otra vez, hace no tanto, fue mi abuela la que me dijo “egoísta” y aclaró que me la creía mucho y que yo no era así. La charla que estábamos teniendo (y que yo no quería tener) era al respecto de ser madre. Ya no sos tan joven, me recordó mi abuela ¿Y si después pasa algo, tienen algún problema y necesitan un tratamiento, qué edad vas a tener entonces? ¿Pensás quedarte sola toda la vida? ¿Cuándo me vas a dar la noticia de que tengo que tejer escarpines?
Creo que fue en ese momento en que me encogí de hombros y le solté: no es el momento, primero voy a tener un doctorado y después quizás lo pienso. Si querés, igual, podés tejer los escarpines y se los colgamos al marco del título.
Fue ahí que me dijo egoísta. Fue ahí que me dijo que me la creía mucho y que yo no era así.
Aparentemente, para mi abuela (entre muchas otras personas a las que amo, a pesar de todo, profundamente), ser madre era legarle a alguien todo lo bueno que había en mí misma y no ser madre era guardármelo sólo para mí. Ser egoísta. Y yo no era así.
Claro que no era así.
Para ser así me hicieron falta ataques de pánico, terapia, pastillas.
Me hizo falta mirarme, por primera vez, a la cara sin piedad.
Mirarme y preguntarme: ¿Quién sos, qué es lo querés?
Ahora en serio, ahora de verdad: ¿Quién sos, qué es lo querés?
Quiero ser egoísta,
quiero pensar primero, antes que en nadie más,
en mí misma.