Ponernos frente a lo que no queremos mirar

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De Gui Goñi

No sé si no me gusta la playa. Me acostumbre a decir que no me gusta. Ni la playa ni las piletas. Es cierto que el sol me hace doler la cabeza y si me expongo a él es con kilos de protector. Pero el agua… ¿será que no me gusta de verdad? Miedo me da, porque nunca aprendí a nadar…

Con el tiempo me puse a pensar que lo que no me gusta es estar en traje de baño delante de desconocidos. Enfrentarme a la situación de exponer mi cuerpo en su máxima expresión delante de personas que no conozco me genera incomodidad, vergüenza y ganas de que me trague la tierra.

Si bien tengo la postura firme de no depilarme  (un poco porque no me gusta el dolor, otro poco porque me da pereza y otro poco por rebeldía, es increíble que haya tenido que sostener estas justificaciones toda la vida) aun no puedo hacerme cargo de la otra parte: no sentir vergüenza por eso. Entonces ponerme un bikini es una situación que evito cada vez que puedo.

He llegado a sentir asco de mis pelos, de mi cuerpo, sentir culpa por que no me gusten ciertos ritos de belleza, porque soy muy perezosa para enfrentarme a ellos, e inventar motivos cuando en realidad es más simple: no quiero.

No quiero depilarme, no quiero hacerme las uñas, no quiero hacer dietas para adelgazar (aunque hago dieta por problemas de salud), no quiero hacerme tratamientos en la piel ni en el cuerpo… NO QUIERO.

Maquillarme me gusta, comprarme ropa me gusta, cuidarme el pelo me gusta. Fueron elecciones que descubrí siendo adulta, que disfruto y me divierten. Lo que no me gusta es que sean imposiciones y que tenga que gastar dinero y tiempo en convertirme en un tipo de mujer que además cada vez tiene más exigencias.

Desde que era una niña mi mamá me sugería  que fuese “más señorita” obligándome a hacerme baños de crema y tratamientos capilares que me resultaban un fastidio. La belleza duele, me repetía. No sé si la belleza duele o no, lo que duelen son los mandatos que nos quieren esclavizar. Esos mandatos que hicieron que  a mí no me guste la playa. 

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