De Claudia Nuñez
Buscar, buscar y observar
con el dolor, con el cansancio,
qué hay detrás de la mirada.
Qué queda ahí de ella misma
de la de antes, de la pibita.
Cuánto hay de genes de quien ha muerto
recientemente y la ha dejado
tan al servicio de la locura de quien
también
la ha criado.
Tanto reclamo, tanta insistencia ¿será que sabe que está enferma
y tiraniza como respuesta
a su hija adulta
sin conformarse con cómo es, con lo que hace?
Buscar, buscarme y observar
con mi dolor con mi cansancio
cómo aparezco fotografiada, en el espejo ¿es mi sustancia?
Estoy peinada y bien vestida, tomo la foto, quedo callada.
Cuando la muestro soy hermoseada
en los comentarios de ese posteo. Pero aclaro ya en privado
que no soporto hacerme cargo de esta tristeza y de extrañarlo.
Verme así, frágil, y sosteniendo esta certeza de ser mortales.
Quiero mi vida, la que tenía
(¿cómo hacen otras? ¿también se quejan?¿piden ayuda? ¿son amorosas?).
En mi deseo está la huída, desentenderme… ¡qué mala hija!
Qué mal llevada esta resistencia que nos confronta, que nos separa.
Pero así somos, nos ha tocado (o hemos hecho) esta parodia, este destiempo.
Ajusto el foco en la flor verde.
Difusa quedo, me reconozco.
Así nublada fue esa etapa estar muy rota y sentirme nada.