Primera vez

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Natalia Hinojosa (Tali)

Y aquí estoy, sin entender nada, ni el clima, ni las líneas del tren, ni los ingredientes de la comida en los paquetes, ni lo que dicen las personas a mi alrededor. Estoy en París, sin saber el idioma, ni conocer a nadie, ni lo que vendrá. Soy una NN, una anónima en medio de la estación, y me asusta lo desconocido, y siento ansiedad y a ratos me agobio, me molesto conmigo misma y me digo: “¡Quién te mandó a estar aquí!” y una parte en mí responde: “Siempre pudiste ¿Por qué esta vez sería diferente?”  Y me calmo, y respiro, y me siento en una banca de la estación y veo personas de todo el mundo caminar y pienso: “No estoy sola ¿Cuántas primeras veces habrá en esta estación? Uffff, imagino que miles”. Y de solo pensar en esta infinidad de veces, me siento menos sola y me empiezo a regular.

Y mi cerebro empieza a procesar y me lleva por distintos parajes de mi historia; y me recuerdo en todas esas primeras veces donde me expuse a un nuevo comienzo, donde sin elegir me tocó volver a iniciar, y volver a presentarme y volver a hacer amigas y volver a enamorarme y construir una nueva realidad. Ese primer día de trabajo, ese primer día de Universidad, el primer beso, todas esas primeras veces en el colegio, todos esos marzos de volver a iniciar: Y si lo pienso bien, esa primera vez en el cine de chiquita, o la vez que logré mantener el equilibrio en la bicicleta, o ese primer diente suelto que salió amarrado de un hilo y me hizo llorar, o ese sabor dulce de la leche de frutilla servida en la taza rosa que tanto disfrutaba, y cierro los ojos y logro sentir ese olor, y mis primeros rayos del sol en la piel, y así, hasta nacer…Y, ¿No es en sí mismo vivir, una primera vez?

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