Los padres, al infinito.

Hablamos de nuestros padres, de, los de nuestres hijes, de esos varones a nuestro alrededor que alegremente traen vida de la que no se hacen cargo y hablamos de un el sistema social (pero sobre todo político y económico) organizado para convencernos y educarnos para vincularnos con ellos, “elegirlos”, sostenerlos, “perdonarlos” y encima hacernos creer que la culpa de que no nos hayan cuidado o no cuiden a su descendencia en el presente, es nuestra. O que si hay uno por ahí que hace lo que cualquier madre, es un héroe merecedor de aplausos y miradas condescendientes.