Que la caída de la natalidad es un problema, es uno de los discursos públicos que se instalan desde los centros del poder económico a través de medios y otros dispositivos como hoy las RRSS cada vez que las mujeres avanzamos en la conquista de autonomía y derechos.
El solo hecho de que sen los dueños de todo, estos varones blancos, ricos, educados, del norte global, dueños de las plataformas de internet, mil millonarios que se consideran a si mismos geniales, que compiten entre ellos para ver quién se come más porciones de la torta del planeta, los que lo plantean como un problema debería hacernos sospechar.
En este artículo vamos a derribar algunos de los mitos sobre los que se sostiene la idea de que la caída de la natalidad es un problema.
El primero de esos mitos es que ya la población Argentina no crece porque hay menos criaturas inscriptas a la educación inicial. Según un informe de Cippec (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento) titulado Mitos y verdades de la caída de la natalidad, la población de Argentina seguirá creciendo por lo menos hasta 2050 y que eventualmente lo importante es tomar las medidas necesarias para adaptarnos como sociedad a las nuevas condiciones poblacionales. Parece una mejor propuesta que seguir obligando a las mujeres a parir y traer nuevos seres humanos a un planeta que ya está al borde del colapso.
El informe también plantea que la baja en la natalidad -que en la franja adolescente es significativa- es una buena noticia para el país y para las adolescentes que tienen que estar viviendo su adolescencia, estudiando y desarrollándose, en lugar de estar pariendo.
Lo mismo sucede con la caída en la maternidad en los grupos de menor nivel educativo y menores ingresos, ya que les permite tener más oportunidades educativas, de trabajo, de vida digna a un grupo históricamente vulnerado.
El artículo derriba el resto de los mitos que circulan sobre la baja de la natalidad, como aquel que dice que el país se empobrecerá. Países con menos población y poblaciones mucho más envejecidas son ricos sea por sus niveles de productividad, sea por su situación geopolótica en la división mundial del trabajo, lo claramente no depende de cuantas personas estén dispuestas a aterrizar en el planeta sus ciudadanas.
Uno de los argumentos que más utilizan los medios masivos para hablar contra la caída de la natalidad, es la pérdida de equilibrio de los sistemas de jubilaciones y pensiones que en general necesitan que haya más trabajadores en actividad que personas jubiladas en una proporción de 4 activos por cada 1 pasivo. Básicamente lo que dicen es que si no hacemos nacer más gente no nos vamos a jubilar.
Esa también es una falacia, primero porque en general, los sistemas previsionales no son sustentables por múltiples razones, una de ellas es el trabajo informal, quienes contratan personas sin registrarlas no realizan aportes al sistema de jubilaciones y pensiones, ni a las obras sociales. En Argentina en 2025, el empleo informal es superior al 43%. Es decir que a casi la mitad de las personas que trabajan, sus empleadores no les hacen los aportes y esto fue favorecido por la eliminación de las multas para el trabajo no registrado.
Otra razón de la no sustentabilidad de estos sistemas es que vivimos en un mundo en el que el dinero, la riqueza, ya no se genera con la fuerza de trabajo de las personas sino con la especulación y el uso de tecnologías como la robotica, o la Inteligencia Artificial, que está virtualizando dramáticamente muchas tareas que antes llevaban a cabo personas Se espero que esto sea una tendencia muy fuerte en el futuro. Que cada vez se necesiten menos manos que trabajen en forma intensiva, de modo que la falta de aportes al sistema de jubilaciones y pensiones, será mucho más significativa, y las personas que van a necesitar cuidados serán más. Por eso la forma de solucionarlo no es hacer nacer gente sino por ejemplo establecer impuestos a las tecnologías, a las grandes fortunas, a la especulación financiera, o a cualquier otra forma de generación de riqueza que debería pagar el capital concentrado, y que hasta algunos ricos que anticipan el colapso están ofreciendo pagar.
Otro argumento que se usa para comunicar la caída de la natalidad como problema es la falta de profesionales, este es un mito bastante fácil de hackear, los países disponen de herramientas para incentivar a sus ciudadanos a elegir profesiones vinculadas a los cuidados para contar con más profesionales en ese campo, sin necesidad de hacer nacer más gente al azar para ver si quieren ser profesionales de la salud o la educación.
No podemos dejar de señalar que en todos estos países en los que los gobiernos se desgarran las vestiduras por las caídas en las tasas de natalidad, quienes trabajan en salud y educación son permanentemente desjerarquizadas, estigmatizadas, perseguidas, trabajan en condiciones indignas y sus salarios son miserables. En todos estos países, la salud pública se encuentra en crisis, con permanentes movilizaciones del personal exigiendo mejoras salariales, insumos, mejores condiciones de trabajo.
Si realmente la preocupación fuera por quienes nos van a cuidar en el futuro, el camino es jerarquizar esas tareas, elevar los salarios de las personas que trabajan en el sistema público de cuidados y educar para poder los cuidados en el centro de la vida. Se trata de tareas y profesiones altamente gratificantes que las personas eligen con mucha vocación y empeño aún cuando están mal pagas, aún sufriendo constantes campañas públicas de desprestigio, imaginemos si estuvieran bien pagas y si fueran reconocidas y jerarquizadas como lo merecen.
Dicen también que la baja natalidad puede llevar a una reducción de la población activa y a un envejecimiento de la fuerza de trabajo, lo que afecta la productividad y el crecimiento económico. Esta afirmación no tiene sentido, en un mundo en el que los problemas son el desempleo, la pobreza y el hambre y no la falta de mano de obra. No necesitamos más productividad ni más crecimiento proque los recursos del planeta son finitos.
Sostienen también que la disminución de la población joven puede afectar el consumo y la inversión, lo que podría generar una disminución en la demanda de bienes y servicios y afectar el crecimiento económico, ese es el único motivo que en realidad les importa. Pero tampoco es un problema para las poblaciones. Por el contrario, el crecimiento infinito es una falacia, como ya dijimos, no es posible, seguir creciendo, si hay algo que necesitamos es parar, bajar la demanda de bienes y servicios, consumir menos para producir menos. En un planeta con recursos finitos y un espacio limitado, el crecimiento no puede ser infinito y exponencial.

Argentina – Tasa Global de Fecundidad Gráfico realizado por CIPPEC. Disponible en: https://www.cippec.org/textual/mitos-y-verdades-sobre-la-caida-de-la-natalidad-en-argentina/