¿Se podía elegir? ¡No te la puedo creer, no me había enterado!

Yo pensaba que así como de chiquitas teníamos que obedecer a quienes nos cuidaban, comer sentadas, dormir a la noche, ir a la escuela, hacer la tarea, sacar las mejores notas que pudiéramos, de grandes había otras cosas igual de incuestionables.
Te moriste antes

Por Sonia Chandler