Ser objetos….

Hace algo más de un mes, Calu Rivero se animó a denunciar el acoso que sufrió de un compañero de trabajo, el actor Juan Darthes.

Según ella cuenta  en sus redes y en notas que circulan ahora, en el momento en que ocurrió -hace unos años-  lo hizo saber a quienes la habían contratado,  y como no pasó nada, dejó de participar en la novela en cuestión, porque como sabemos, eso nos cuesta la violencia de género a las mujeres, eso le cuesta a las víctimas, perder trabajos, espacios, posibilidades.

Se tomó el tiempo que necesitó para hacer pública la cuestión, como siempre pasa en estos casos, en una cultura que además naturaliza el acoso y culpa siempre a la víctima.

En este contexto de denuncia y cuestionamientos, la Revista Gente saca hace una semana una nota en sociales que dice “Calu Rivero inició la polémica en las redes sociales”

Entramos enseguida a la nota para ver que iba a decir esta revista que se nutre de la objetivización de las mujeres, -y ahora también de los niños-, sobre la situación de violencia  que denunciaba esta mujer. Asumimos que cuando hablaba de polémica en las redes, se refería a la denuncia.

No. Para nada. Absolutamente no.

La nota se refiere el al uso de tal o cual abrigo. Esa es la polémica que según esta nota inició Calu Rivero, no la polémica sobre el acoso. No, nada de esto.

En el contexto en el que se ubica la nota,  parece por lo menos una burla, o un  un mensaje dirigido a ella, a otras mujeres de los medios que pretendan denunciar estas situaciones o a todas las que queremos que esto deje de pasar. Ese mensaje dice  “lo que digas no importa”, vamos a seguir hablando de tu apariencia, que es lo único que nos interesa.

Todo eso en un momento en el que el caso de su denuncia circula por todos los medios y hasta generó que Mirta Legrand cual jueza del tribunal de la TV Argentina, invitara a Darthés, para que haga su “defensa”, y lleve como testigos a otras dos mujeres, su esposa y su actual compañera de trabajo.

La nota suena a burla, a ninguneo, a más de lo mismo respecto de la forma  en que estos medios masivos tratan y muestran a las mujeres. Es además un mensaje disciplinador para las otras mujeres, un mensaje que dice, “no te salgas de tu lugar”. ¿Qué lugar? El que los medios reservan a las mujeres, cuerpo, objeto sexie, mujer deseante, madre, esposa y otra vez cuerpo.

Pero como siempre sucede, como cada vez que denunciamos un acoso, una violación, como cada vez que una chica aparece violada, asesinada, tirada en una zanja, los medios cuestionan su vida privada, la indagan, la investigan, que si salía mucho o poco, que si tenía novio, que si le era fiel o infiel, que si usaban ropa ajustada, polleras cortas o lo que sea. Coberturas que además incentivan  el morbo y la opinión de muchas personas que todavía continúan culpabilizando a las víctimas por ignorancia o convicción.

A la víctima no se le cree.

Y en este caso todo eso es peor, porque además el denunciado es un actor, que inmediatamente y para acallarla le inició a ella un juicio para que le repare el daño que le provocó su denuncia.

¿Qué hacen los medios ante esto? Se encolumnan cual tropa, se repliegan para unirse en contra de esta “enemiga” una mujer jóven que se animó a decir que fue acosada por “uno de ellos” uno de los galanes de la TV. Y entonces en este replegarse para atacar, funcionan como un verdadero “Club de machos” se cubren las espaldas para no dejar desprotegido a uno de sus miembros. ¿Por qué? Porque muchos de ellos han tenido el mismo tipo de actitudes, porque seguramente por años muchos de ellos han tenido este tipo de actitudes con diferentes mujeres como algo “natural” algo propio del ambiente, lo que siempre sucede. Sabemos que esto es así porque la mayoría de las mujeres hemos sufrido algún tipo de situación de esta naturaleza y entendemos que  si nos ha pasado a tantas es porque se ha aceptado como natural durante mucho tiempo. Entonces estos hombres y todos quienes han naturalizado el acoso por años, ante la denuncia de uno de ellos, empatizan con el par, inmediatamente cierran el círculo que lo rodea y  defienden por lealtad a una práctica que es propia y que consideran algo natural, casi un derecho, ¿un privilegio que no están dispuestos a perder? en algunos casos puede ser, en otros es solo el miedo a ser  los próximos denunciados.

Entonces, si logran perjudicar atemorizar y desacreditar a una mujer que denuncia, van a disuadir a todas las otras que sufrieron esto en carne propia.

¿Cómo lo hacen? Con y sin sutileza. De mil maneras cuestionan a la víctima. Promueven preguntas del tipo ¿Por qué tardó tanto en denunciar? Cómo si fuera tan fácil para cualquiera de nosotras procesar un abuso o un acoso, empoderarse para después poder contar sabiendo lo que implica contar y la culpabilización que implica.

Siembran comentarios como “Busca fama”, cuando lo cierto es que basta leer y seguir un caso de este tipo, para darte cuenta de que ninguna de las victimas sale beneficiada con estas denuncias, será hostigada, se hablará de su vida privada, será cuestionada y expulsada de los espacios de influencia y poder que son gobernados por los hombres, es decir todos.

Casualmente, o quizás no, son los mismos medios que se nutren y enriquecen  a costa de exponer los cuerpos semidesnudos de estas mujeres, objetivizarlas, convertirlas en eso, en solo cuerpos, promover su consumo y reforzar el estereotipo de vienen reforzando desde que existen.

¿Cómo influye esa objetivización de las mujeres en la percepción de esas mismas mujeres como seres humanos?

Quizás la reiteración al infinito por años y años y años de este abordaje de las mujeres como objetos, de las mujeres como seres a evaluar y valorar por su apariencia, sea lo que explique este trato deshumanizado y perverso que enfrentan las mujeres que se animan a denunciar. Esas mujeres que un día dicen basta y quieren decir su verdad y pretenden que dar un paso hacia lo que creen justo, porque probablemente sepan que cada vez que alguna de nosotras alza la voz lo hace por si misma y por todas, porque entendés que lo que te paso a vos, eso horrible que te duele le puede pasar a todas, y que si vos hablás no solo te sanás vos, podés ayudar a otras.

 

¿Porque se elude la variable humana? ¿Por qué los medios siembran la discusión en otros términos? ¿Por qué no podemos pensar que los seres humanos necesitamos hacer lo que sentimos justo?

¿Quién no ha sentido la necesidad de decir su verdad, una verdad que te atraganta? ¿Quién no ha sentido el impulso de hacer lo que siente que es justo, eso que cree que esta bien?

Estos medios enriquecidos con la exhibición de nuestros cuerpos, con su mercantilización, con la propagación de estándares de belleza que nos mutilan; así como la publicidad que hace lo mismo,  promueven por todos los medios a su alcance la total deshumanización de las mujeres en particular y de los seres humanos en particular.

Eso también es una consecuencia de la objetivizacion. Los objetos no sienten, no desean, no tienen un propósito ni lo buscan. La propuesta de los medios es que  todo  debe ser explicado por la variable del intercambio de alguna naturaleza, de ser posible la mercantilización de todos nuestros intereses y deseos. Todo debe ser explicado en términos de ganancia y beneficio económico. Esa es la lógica del mercado. Pero esos no son los términos de lo humano profundo que nos habita, quizás por eso cuesta tanto entender que No es No, y que vamos a seguir denunciando por nosotras y por las otras.

 

 

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