Ejercicios para la Libertad de la Mujer II

Haga un detox.

Desintoxíquese de los adornos.

Absténgase de lo accesorio.

Haga un detox.

Abstengasé, no consuma, no use, no ingiera, no absorba,

no cargue, no utilice.

¿Qué cosas?

Todas

Pero de a una a la vez.

¿Qué cosas?

Las que nunca se preguntó si quiere,

las que hace rato /nunca, se ha preguntado si elige,

las que no sabe si desea,

las que duda si necesita.

Haga un detox de lo que consume sin preguntarse para qué.

Desintoxíquese.

¿De qué?

De lo que viene dado,

de lo que se absorbe sin querer/saber.

¿De qué?

De lo que dicen que es “femenino”.

De lo que la “hace parecer” “más joven” “más flaca”

“más linda” “más femenina” “más alta” “más baja”.

Haga un detox de maquillaje,

de tacos altos,

de peluquería.

Desintoxíquese de tinturas,

de hacerse las manos,

de depilarse,

del corpiño armado,

del copiño reforzado,

de la ropa que amatambra,

que molesta, que duele,

de zapatos que aprietan, y sacan ampollas.

de collares y carteras que pesan,

de aros que hacen arder las orejas,

de pulseras y de anillos.

Haga un detox de todo lo externo que la incomoda.

De revistas de moda.

De bolurevistas, de boluprogramas, de bolupelículas.

Haga un detox de redes sociales,

De amigas “de toda la vida”, de novelas “rosas”.

Haga un detox de “El amor de mi vida” y de todos los dramas.

Haga un detox de sentirse gorda, o flaca,

tetona o tabla,

culona o sin culo.

Desintoxíquese de la mirada que compara y lastima,

de la mirada de “los otros” y “las otras”.

Haga un detox de pensar en celulitis,

en canas, en depilación definitiva,

en el culo caído.

Desintoxíquese de todo lo que le impida correr.

Haga un detox de todo lo que le impida volar.

Una cosa por vez, treinta días cada vez.

Y después del detox, sienta (se).

empiece de cero, descubrase.

Vuelva a elegir, empiece otra vez.

 

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