Acerca de mi

DSC00528De que se trata

¿Salimos las mujeres en las patas de las revistas? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Quienes? ¿De que edades? ¿En que situaciones? ¿Hablando de que? ¿Qué imagen de las mujeres reproducen las revistas? ¿Nos vemos reflejadas en ellas? ¿Qué nos dicen sobre nosotras? ¿Quiénes son las mujeres que salen en la tapa? ¿Qué estereotipos reproducen? ¿Cómo nos afecta? ¿Dónde están las otras? ¿Cómo nos afecta no ver a las mujeres que están haciendo cosas extraordinarias? ¿Por qué no las vemos?

Nuestra historia

Soy artista visual, me interesa compartir mi mirada, y lo que me devuelve mi interacción con el mundo.

Este proyecto nació, literalmente pasando revistas, buscando imágenes de producciones de moda, porque quería hablar de eso, como nos muestra la moda. Buscaba en una revista que se publica los domingos en uno de los dos diarios más importantes de Argentina. Me llamó la atención que en la mayoría de las tapas, aparecían hombres. Empecé a mirar con más atención y me di cuenta de que aproximadamente siete de cada diez tapas eran ocupadas por hombres; con otra particularidad, los hombres que aparecían en las tapas de esas revistas eran diversos, distintos visualmente. Había jóvenes, viejos, gordos, flacos, pelados y con pelo largo; y también eran diversos los intereses que representaban, había cocineros, médicos, deportistas, científicos, artistas.

En cambio cuando en esa misma revista aparecían mujeres en la tapa, lo que veía, era homogéneo. Mujeres similares en su apariencia y en los intereses que representaban. Jóvenes, flacas, con otra proporción de piel en la escena, mujeres relacionadas con el mundo del espectáculo o la moda.

Seguí mirando revistas, pasé a las revistas donde las mujeres siempre aparecen en las tapas. Las mismas mujeres que después aparecen a lo largo del día en los programas de TV, en los suplementos de espectáculos.

Me encontré con un modelo homogéneo de mujer, un modelo único. Imágenes que se repiten siempre iguales, mujeres jóvenes, con cuerpos dispuestos como objetos para el consumo. Cuerpos irreales, torneados por el Photoshop o el bisturí. Pieles iguales, cabellos iguales, gestos iguales. Muchos centímetros de piel.

Pero lo que más me llamó la atención en esta propuesta homogénea, fue que no se limitaba a lo  visual, lo homogéneo es todo. Estas mujeres aparecen aquí interesadas solo por tres temas, el amor de un hombre de quien vendrá la felicidad o la desdicha, la maternidad, tener hijos, desear tener hijos, mostrar a los hijos que nacen; y el cuerpo, mantener y preservar una apariencia joven de sus cuerpos, plantear una batalla a la naturaleza como si eso fuera algo valioso.

Claro que hay más revistas, están las revistas “serias” importantes, donde casi tampoco aparecen mujeres, o solo aparecen para ser denostadas.

Y hay revistas donde nunca aparecen, revistas de negocios, política, economía.

¿Cómo no me di cuenta antes de este mensaje?

Esa fue la pregunta que me hice cuando descubrí esto.

 

La respuesta que me dí fue que ¿Qué nos pasa a las mujeres con esto?

Lo creemos, creemos que ser mujer es ser eso; lo creemos porque lo absorvemos desde que nacemos, y mucha de nuestra energía vital se va intentando encajar en ese modelo, en un estereotipo que no existe realmente. Tratamos de ser “normales”, parecernos, alcanzar un estándar de belleza inalcanzable. Aún estando advertidas de la irrealidad de lo que vemos, hay una comparación constante, una percepción disvaliosa de nuestro cuerpo, de nuestro ser.

Por otro lado, sentimos que si no encajamos, estamos falladas. Algo está mal con las mujeres que muestran otros intereses. Somos raras cuando no buscamos la felicidad exclusivamente en el amor de un hombre, en la maternidad o en de la preservación de una juventud que se nos escabulle como agua entre los dedos.

A la vez estos estereotipos no solo nos afectan a nosotras sino también a los hombres, si las mujeres son “así” como las muestran revistas y medios, ¿Qué sucede cuando “no somos así”?, ¿Cuando no nos compartamos como “deberíamos” de acuerdo al estereotipo? ¿Qué incidencia tiene esto en las relaciones intergéneros?

¿Dónde están las otras?

En otro plano, más ligado a la igualdad de oportunidades, lo que nos provoca el bombardeo de estos estereotipos es que solo vemos una mujer posible. Y no vemos a las otras, a las mujeres interesantes y diversas, las que no se parecen a las de las revistas pero si quizás se nos parecen a nosotras. Científicas, intelectuales, líderes sociales, políticas, artistas, luchadoras, mujeres comunes que trabajan todos los días para sostener a sus familias; todas las mujeres que hacen. Esas mujeres no están. No las vemos. Son invisibles. Cómo si no existieran.

No solo ellas están ocultas, sino que también se oculta el valor de la diferencia, de lo propio, de nuestra singularidad. Ser distintas del modelo no es valorado, ser quienes somos no tiene prensa; no hay valor ni potencia en lo diverso. Ese es el mensaje y ese mensaje nos limita. Mutila lo diverso, lo vuelve problemático y patológico.

No ver a estas mujeres tiene otras consecuencias, no tener referentes, y eso hace más difícil el avance de las mujeres hacia la igualdad de oportunidades. Necesitamos ver mujeres que están haciendo cosas interesantes, porque saber que antes de nosotras alguien hizo lo que quisiéramos hacer, lo vuelve posible. Necesitamos conocer a las mujeres referentes que nos han abierto camino, para poder seguirlas.

Estas son las ideas que atraviesan la obra, nacidas de mis propias vivencias como mujer, y como mujer artista en la búsqueda de mis referentes. Estas ideas cobran materialidad en el arte, concebido como una herramienta de comunicación y de transformación individual y colectiva, el arte para desnaturalizar, desestereotipar, sensibilizar y transformar.

Si te interesa saber más acerca de las acciones, talleres y posibilidades de participar, mándanos un mail a mujeresquenofuerontapa@gmail.com.